PAZ

Ucrania: tres años de guerra. Con la solidaridad alimentamos la esperanza de paz

Sant’Egidio sigue ayudando a la población enviando ayuda humanitaria

Tres años de guerra a gran escala han provocado un gran número de víctimas –no hay datos exactos, pero se habla de un millón de muertos y heridos–, destrucción, vidas rotas y humilladas y éxodos. La población ucraniana ha disminuido drásticamente desde los 41,5 millones de 2021: 6,9 millones de refugiados fuera del país, 4 millones de desplazados internos, y unos 5 millones de ciudadanos ucranianos en las regiones ocupadas. 

La guerra genera pobreza. Según la ONU, 12,7 millones de personas dependen de la ayuda humanitaria y más de la mitad de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. Muchas personas vulnerables (ancianos, enfermos, discapacitados, familias numerosas) se han empobrecido con la guerra. A estos hay que añadir los familiares de las víctimas, los presos, los heridos y mutilados, los veteranos, las víctimas de los bombardeos, los afectados por problemas mentales, tanto civiles como militares. En muchas regiones la crisis energética como consecuencia de los ataques con misiles del ejército ruso sobre las centrales ha provocado la interrupción del suministro eléctrico y también de agua y de calefacción. Muchas familias viven en casas dañadas o en edificios que no están preparados para las gélidas temperaturas de estos días.

En estos tres años la Comunidad ha impulsado una amplia acción de solidaridad en Ucrania. Gracias a una arraigada presencia en el país desde 1991, Sant’Egidio ha llevado a cabo una intervención humanitaria que ha podido responder a las necesidades cada vez mayores de la población: 168 cargamentos de ayuda humanitaria (3.200 toneladas de ayuda) que han llegado a 2 millones de personas con productos sanitarios y a 450.000 personas con productos de primera necesidad (alimentos, ropa, mantas, productos de higiene personal).  La solidaridad ha permitido llegar a muchas víctimas de la guerra y cubrir sus necesidades más urgentes. También ha brindado la oportunidad de encontrar sentido a la vida a cientos de jóvenes y adultos desplazados, que se han unido al trabajo diario y gratuito de Sant’Egidio. Ayudar a los demás les ha ayudado a recuperarse de las experiencias traumáticas que han vivido durante la guerra y les ha permitido empezar a pensar en el futuro con esperanza.

En este triste aniversario no olvidemos a Ucrania. Sigamos ayudando a quien sufre por la guerra: con la solidaridad alimentamos la esperanza de paz.