news

#EuropeDay: Cap país europeu té futur fora d'Europa. Els valors unitaris i solidaris d'Europa també són d'interès per a cada Estat, per a no quedar sol envers el futur. Una editorial d'Andrea Riccardi (ES)

9 Maig 2020

Andrea RiccardiEuropa

Comparteix-Ho

Ningún país europeo se salva solo. Hacen falta soluciones innovadoras.

Se necesitan soluciones innovadoras. Los eurobonos serían el último paso hacia una fiscalidad común

 

El Papa Francisco ha rezado por la "unidad fraterna" de Europa. En Semana Santa quedó claro: "Que no se pierda ninguna oportunidad para la solidaridad, incluso recurriendo a soluciones innovadoras". El momento es delicado. Sobre la mesa hay varias propuestas: desde el fondo de reaseguro del empleo (SURE) hasta las intervenciones del BEI o el MEDE (el controvertido mecanismo de salvamento de los Estados). Los ojos se centran en el "Fondo Ricovery" propuesto por Macron. Este, habló recientemente con el papa Francisco sobre estos temas y sobre la idea de congelar la deuda externa de África para que pueda hacer frente al virus. ¿Pero cómo financiar el fondo de recuperación? Se podría hacer con los famosos eurobonos, propuestos por Italia. La primera vez que se discutió acerca del eurobono fue después de la crisis de 2008. La idea fue rechazada y nació entonces el Mecanismo Europeo de Estabilidad (actualmente MEDE), que Grecia y España utilizaron, pero Italia no.

 

Emitir eurobonos significa crear las premisas para un presupuesto común, garantizado por el BCE y paralelo a los presupuestos de los Estados. Es el último paso hacia una fiscalidad común. En cambio, probablemente se irá hacia una forma diferente de bonos: los Bonos de Recuperación, garantizados por el presupuesto de la Comisión. O bien bonos europeos perpetuos, como proponen los españoles, que no sean reembolsables excepto si tienen intereses anuales. Son pasos, pero parciales. Europa es así: que se pongan de acuerdo 27 países no es fácil. El Consejo busca una solución de compromiso en cada debate. La oposición del norte de Europa surge de una concepción diferente de la deuda y los problemas de cada país.

Hace unos días, Merkel declaró que, a diferencia de la crisis de 2008, "no hay culpa" frente al Covid. Por otro lado, en los Países Bajos, el problema es que el Estado tiene superávit mientras que la deuda privada de los ciudadanos es muy alta (lo contrario que ocurre en Italia). Cada país tiene sus problemas. La UE parece severa, aunque está de nuestro lado.

 

Pero hoy, el verdadero adversario es el mercado global, que decide si somos un país solvente (capaz de pagar la deuda) o no. Esta decisión se renueva continuamente.

Sin embargo, en Europa y en el euro, estamos protegidos para bien y para mal. Afuera estaríamos a merced de todos. No hay un paraíso perdido fuera de la UE: existe la severa ley del Lejano Oeste, es decir, fondos especulativos y de inversión (principalmente de los EEUU) y soberanos (China, Rusia, países del Golfo). A merced de estos y con moneda propia, nos colonizarían o nos enviarían al hoyo en pocas semanas. Evitar que el Consejo se enrede en tecnicismos que buscan las mayores  ventajas o las menores desventajas posibles, solo se puede conseguir compartiendo más voluntad política.

Antes en Bruselas se decía que "Europa crece en las crisis": cuando estamos entre la espada y la pared, nos salvamos juntos.

Hoy la tentación de actuar cada uno por su cuenta es fuerte: es el espíritu de nuestro tiempo. Pero es una ilusión: en el océano agitado del mercado globalizado, estar solo es peligroso. Es cierto que los países hermanos europeos a veces parecen rígidos y un poco desalmados, pero siguen siendo parte de la misma familia. Ningún país europeo tiene futuro fuera de Europa. Los valores unitarios y solidarios de Europa también son en interés de cada Estado, para no quedarse solo frente al futuro.

 

(Traducción de la redacción)


Editorial de Andrea Riccardi en Famiglia Cristiana (IT).