Memoria de los pobres

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Recuerdo de san Wenceslao (†929), venerado como mártir en Bohemia. Recuerdo de William Quijano, joven salvadoreño de la Comunidad de Sant'Egidio asesinado en 2009 por las maras. Los judíos celebran el Yom Kipur (Día de la expiación).


Lectura de la Palabra de Dios

Aleluya, aleluya, aleluya.

Este es el Evangelio de los pobres,
la liberación de los prisioneros,
la vista de los ciegos,
la libertad de los oprimidos.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Job 1,6-22

El día que los Hijos de Dios venían a presentarse ante Yahveh, vino también entre ellos el Satán. Yahveh dijo al Satán: "¿De dónde vienes?" El Satán respondió a Yahveh: "De recorrer la tierra y pasearme por ella." Y Yahveh dijo al Satán: "¿No te has fijado en mi siervo Job? ¡No hay nadie como él en la tierra; es un hombre cabal, recto, que teme a Dios y se aparta del mal!" Respondió el Satán a Yahveh: "Es que Job teme a Dios de balde? ¿No has levantado tú una valla en torno a él, a su casa y a todas sus posesiones? Has bendecido la obra de sus manos y sus rebaños hormiguean por el país. Pero extiende tu mano y toca todos sus bienes; ¡verás si no te maldice a la cara!" Dijo Yahveh al Satán: "Ahí tienes todos sus bienes en tus manos. Cuida sólo de no poner tu mano en él." Y el Satán salió de la presencia de Yahveh. El día en que sus hijos y sus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa del hermano mayor, vino un mensajero donde Job y le dijo: "Tus bueyes estaban arando y las asnas pastando cerca de ellos; de pronto irrumpieron los sabeos y se los llevaron, y a los criados los pasaron a cuchillo. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia." Todavía estaba éste hablando, cuando llegó otro que dijo: "Cayó del cielo el fuego de Dios, que quemó las ovejas y pastores hasta consumirlos. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia." Aún estaba hablando éste, cuando llegó otro que dijo: "Los caldeos, divididos en tres cuadrillas, se lanzaron sobre los camellos, se los llevaron, y a los criados los pasaron a cuchillo. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia." Todavía estaba éste hablando, cuando llegó otro que dijo: "Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo en casa del hermano mayor. De pronto sopló un fuerte viento del lado del desierto y sacudió las cuatro esquinas de la casa; y ésta se desplomó sobre los jóvenes, que perecieron. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia." Entonces Job se levantó, rasgó su manto, se rapó la cabeza, y postrado en tierra, dijo:
"Desnudo salí del seno de mi madre,
desnudo allá retornaré.
Yahveh dio, Yahveh quitó:
¡Sea bendito el nombre de Yahveh!" En todo esto no pecó Job, ni profirió la menor insensatez contra Dios.

 

Aleluya, aleluya, aleluya.

El Hijo del hombre,
ha venido a servir,
quien quiera ser grande
se haga siervo de todos.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Con este pasaje empieza la lectura del libro de Job. Los dos primeros capítulos presentan a Job como un modelo de vida: era "íntegro y recto, temeroso de Dios y apartado del mal". El autor demuestra la integridad y la serenidad de la vida de un hombre que había convertido el "temor de Dios" en el centro de su acción. Dios mismo se alegra y, casi con orgullo, habla de Job a aquellos que ejercen de mensajeros a la humanidad, los "hijos de Dios" (los ángeles), y sobre todo a Satán, el "adversario". El Señor se alegra del bien de Job; no se alegra Satán, que siente molestia ante aquel hombre justo, porque parece que todo le va bien. ¿No será que el bienestar de Job es el motivo de su fidelidad a Dios y de su rectitud? Satán casi se insinúa entre Dios y los hombres para sembrar dudas sobre el bien, sobre la alegría y sobre la serenidad de aquel hombre justo y temeroso de Dios. Es la envidia del maligno por el bien del hombre, por la presencia benévola de Dios en la historia. Parece que se dedique a ir por la tierra para poner en tela de juicio a quien hace el bien, como dice la primera Epístola de Pedro: "Vuestro adversario, el diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe" (1 P 5,9). ¿Sabrá Job resistir al mal? Esta es la pregunta que le hace Satán al Señor. Así Satán ataca a Job en todo lo que tiene, en un crescendo de privaciones y de sufrimientos: primero Job se ve privado de todos sus bienes, luego de sus hijos e hijas. Pero Job no maldice a Dios, no le atribuye a él la causa del mal que ha sufrido. Por el contrario, sus palabras continúan sorprendiendo: "Desnudo salí del seno materno y desnudo volveré a él. El Señor me lo ha dado y el Señor me lo ha quitado. Bendito sea el nombre del Señor".