Memoria de Jesús crucificado

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Recuerdo de san Bonifacio, obispo y mártir. Anunció el Evangelio en Alemania y fue asesinado mientras celebraba la Eucaristía (†754)


Lectura de la Palabra de Dios

Aleluya, aleluya, aleluya.

Este es el Evangelio de los pobres,
la liberación de los prisioneros,
la vista de los ciegos,
la libertad de los oprimidos.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Segunda Timoteo 3,10-16

Tú, en cambio, me has seguido asiduamente en mis enseñanzas, conducta, planes, fe, paciencia, caridad, constancia, en mis persecuciones y sufrimientos, como los que soporté en Antioquía, en Iconio, en Listra. ¡Qué persecuciones hube de sufrir! Y de todas me libró el Señor. Y todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús, sufrirán persecuciones. En cambio los malos y embaucadores irán de mal en peor, serán seductores y a la vez seducidos. Tú, en cambio, persevera en lo que aprendiste y en lo que creíste, teniendo presente de quiénes lo aprendiste, y que desde niño conoces las Sagradas Letras, que pueden darte la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para argüir, para corregir y para educar en la justicia;

 

Aleluya, aleluya, aleluya.

El Hijo del hombre,
ha venido a servir,
quien quiera ser grande
se haga siervo de todos.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Pablo acaba de avisar a Timoteo de que en los últimos tiempos habrá momentos difíciles a causa de una relajación general de las costumbres: "Los hombres serán egoístas, avaros, fanfarrones, soberbios, difamadores, rebeldes a los padres, ingratos, irreligiosos, desnaturalizados, implacables, calumniadores, disolutos, despiadados, enemigos del bien, traidores, temerarios, infatuados, más amantes de los placeres que de Dios. Aparentarán tener piedad, pero en la práctica renegarán de su eficacia". Pablo le advierte: "Guárdate también de ellos". Y le invita a recordar -ya que lo ha "seguido asiduamente"- su ejemplo, su manera de vivir con fe, con amor, con magnanimidad, y también a tener en cuenta las persecuciones y los sufrimientos que ello comporta. De hecho, el apóstol afirma claramente que "todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús tendrán que soportar persecuciones". Timoteo debe ser consciente -y nosotros con él- de que todos los discípulos tendrán la misma suerte que Jesús. Por eso, con actitud paterna, Pablo le dice a Timoteo: "Tú, en cambio, persevera en lo que aprendiste y en lo que creíste". Toda nuestra fuerza viene de escuchar las Sagradas Escrituras, que fueron inspiradas por Dios para ser fuente viva y pura de una nueva sabiduría: las Sagradas Escrituras son útiles para enseñar, para convencer, para corregir y para formar en la justicia. Escuchándolas fiel y continuamente el discípulo se forma según el pensamiento mismo de Dios. Dios mismo las ha enviado, porque así "el hombre de Dios se encuentra religiosamente maduro y preparado para toda obra buena".